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LA CAZA DE LA PERDIZ A RABO

Existen dos modalidades: la caza al salto, cuando se practica en solitario con uno o varios perros, y la caza en mano, cuando la llevan a cabo varios cazadores acompañados de sus perros.

INTRODUCCIÓN

Si hay una modalidad cinegética característica de la caza menor española, ésta es la caza de la perdiz a rabo. Dentro de este antiguo / muy practicado sistema de caza, que básicamente consiste en la marcha con un perro tras nuestras patirrojas, hay que diferenciar la caza al salto o guerra galana, que asi se denomina cuando se practica en solitario (un cazador con uno o varios perros), de la caza en mano, cuando se lleva a cabo de manera simultánea y estratégica por varios cazadores con sus perros.

LA LIBERTAD DEL CAZADOR AL SALTO
PERDICES Y OTRAS ESPECIES
En cualquier modalidad de caza a rabo, es básico caminar sabiendo lo que pretendemos con posterioridad. Cuando son varios los cazadores, se acuerda entre todos la estrategia a seguir las próximas horas, y aunque después se vea poca caza, hay que cumplir con lo pactado con los compañeros para no perjudicar a ninguno de ellos, pues a lo mejor se les está dando mejor que a nosotros. Sin embargo, el cazador solitario que se enfrenta a las avispadas perdices, puede variar de estrategia sobre la marcha, a la vista de la reacción de las patirrojas.
 
Aunque el objetivo suele ser la captura de perdices rojas, hay otras especies de pelo y pluma que son relativamente frecuentes en las perchas y morrales de los cazadores, al finalizar cada jornada. Entre todos ellos, hay que citar como principales, a la liebre y al conejo, ya que habitualmente comparten habitat con nuestra patirroja, y como secundarios la paloma torcaz y el azulón, entre otros.

La Idealización de los bandos

Es la primera tarea a realizar nada más comenzar a cazar. En aquellos terrenos en los que la densidad de pájaros es elevada no es tan importante, pues con independencia de la dirección que tomemos, pronto daremos con perdices. Por contra, en aquellos terrenos en que no haya demasiados animales partiremos hacia aquellos lugares en que pensemos que puede haber un bando, bien por conocer el cazadero de otros días, bien por ser lugares a priori querenciosos para que un bando pase la noche.

La huida de las perdices

Una vez llegados al lugar en que se encuentran las perdices, éstas saldrán volando de inmediato. En aquellos lugares desprovistos de vegetación o con ésta de escasa entidad, este primer vuelo lo realizarán lejos del cazador, que no podrá disparar casi nunca debido a la gran distancia que les separa. Sin embargo, en lugares de vegetación más o menos espesa, con frecuencia nos saldrán próximas y podremos dispararlas por vez primera en la jornada. En este habitat espeso, si el perro no las detecta previamente, nos sorprenderán con el estruendo de sus alas y no será sencillo acertarlas. Por ello es imprescindible fijarnos bien en el lugar en que se posan, o al menos la dirección que siguen en su huida.
En función del comportamiento del grupo de perdices o bando, casi siempre compacto, el cazador deberá decidir la estrategia a seguir.